Palabras de la Constante
¡He aquí la carga que llevo en la espalda!
Una comida favorita de los mortales.
A menudo siento que podría irme flotando. ¡Jiu, ju!
Podría usarlo con total liviandad, ¡jiu, ju!
¡Una fiesta! ¿Me invitaron?
Se agotó su magia.
Con este regalo, seré veloz como un rayo.
Guarda el aliento para lanzar hechizos después.
Un colorido chaleco de globos para usar en el torso.
Jiu, ju, arbustito, ¿me estás saludando?
Los mortales comen bananas en todas sus formas.
Jiu, ju, ¿qué más inventarán los mortales?
Una venda para las heridas.
Percibo un puñado de percebes.
A menos que esté relleno de almas, paso.
Jiu, ju, ¡no hables con la boca llena!
Quizá le guste a alguno de los mortales.
Mejor no.
Una pila de pasta con pescado.
Una roca grande grande. Está claro.
¡Un murciélago! ¿O era murciégalo? ¡Jiu, ju!
¡Murciélago al máximo!
Aquí esperan los murciélagos.
Bombas para baño de asqueroso aroma.
A alguien lo llevan de las narices.
¿Qué más cocinarán los mortales?
¡Cómo huele! Creo que está podrida.
Me han dicho que canto bien.
Cantar hace bien al alma.
Cantar hace bien al alma.
Cantar hace bien al alma.
¡Viva! ¿Vamos a representar una obra de teatro?
Cantar hace bien al alma.
¡Viva! ¿Vamos a representar una obra de teatro?
Cantar hace bien al alma.
Cantar hace bien al alma.
Cantar hace bien al alma.
Cantar hace bien al alma.
¡Mira eso! El ala de un murciélago.
Tal vez encuentre un mortal hambriento para dársela.
Pelo de mortal.
¡No me comas, por favor, por favor!
Acompañaría ese asado con un pan tostado.
¿Hibernación? ¡Más bien aniquilación! ¡Jiu, ju!
La bestia está reviviendo. ¿Quién hizo la desmorición?
¿Aquí es donde los mortales guardan comida para el invierno?
A veces uno quiere ponerse en el pelaje de otro.
¡Hoy no me vas a comer!
De la suerte, ¿eh? Quizá esté hecho de oro de hadas.
¡Pelaje sobre pelaje!