Palabras de la Constante
Crea alimentos mortales.
Los mortales están creando comida mortal.
La comida semiformada tiene hambre.
Me estoy cansando de labrar y sudar.
Jiu, ju, ju, ¡upsi!
¡Oh, qué maravilla, las cosechas listas!
¡Si tan solo pudiese comer comida de mortales!
Una hierba, ¡jiu, ju!
¡Una planta!
¡Crece alto, crece mucho, o serás un debilucho!
Ni los mortales se comerán esto.
¡Está podrido y corrompido!
¡Sal y únete, pequeñín!
Preparando el terreno para plantas en pleno sueño.
Trabajar y no jugar me hace querer abandonar.
Me temo que tendré que eliminarlo del jardín.
Crea un gran viento. ¿Por qué tanto desaliento?
Las plumas y los cuernos combinan bien.
Usaré esta pluma, no cabe duda.
Un recuerdo para recordar su dulce canto.
Un recuerdo de mi amigo con plumas.
Para acordarme de su tierno rostro picudo.
Un recuerdo de un delicado amigo azul.
Saludos, señora.
¿Para dejarte afuera o para encerrarme adentro?
Para visitas temporales.
No sirve de nada en el suelo.
No sirve de nada en el suelo.
Una valla de metal para evitar el mal.
Con la espada en mano, nos volvemos insanos.
¡Jiu, ju! ¡Un poco de caca!
Por aquí nada huele mal, ¡jiu, ju!
Juega con su vestido, ¡qué lindo, qué divertido!
Fruta que está a la vista es la que siempre conquista.
Yo paso.
Comida en palito no llena el apetito.
Parece que los mortales prefieren esta versión.
¡Oooh, qué caos, qué maravilla!
¡Pop, pop!
Un poco de luz natural para poder ver más.
Pequeñas almas nerviosas y revoloteantes.
¡Jiu, ju, qué ardiente!
¡Jiu, ju, sí que es ardiente!
¡Jiu, ju, la broma del bolígrafo ardiente!
Pronto se extinguirá.
Este fuego apagará mi sed de calor.
Qué llamas tan fieras.
¡Arde poco, muy poco!
Cuando salgo a rondar, el campamento es mi hogar.
Y se apagó.