Palabras de la Constante
¡Vaya, vaya! ¡Me he pasado de la raya!
Qué cantidad. ¡Qué felicidad!
¡No puedo con tanto poder de almas!
¡Eran demasiadas almas!
Por fortuna, he evitado la desventura.
Tenía que parar o iba a reventar.
¡Mis queridas almas!
¡Eran mías! ¡Todas mías!
¡Me he pasado de avaro!
¡Ánimas desperdiciadas, qué desdichadas!
¡Tengo almas para darlas y tomarlas!
¡La carga del alma no hay que menospreciarla!
¡Qué broma más tonta!
Que tengas un buen día, planta mía.
Siento confesar que el idioma de las plantas no sé hablar.
Es un aburrimiento estar todo el día en la tierra, ¡pero estando conmigo será como ir de vacaciones por la sierra!
Casi se podría decir que os gusta oír mi voz casi tanto como a mí. ¡Ji, ji!
¡Vamos a gastar una broma! ¿Qué se pensaría el pueblo si una oveja saliera del suelo?
¡Me pincharon!
Oh, no; creo que la tregua acaba de terminar.
He hecho lo que he podido. A descansar, que estoy molido.
Mi guía se tuvo que marchar. ¿Debería continuar?
¿Quién es? Eres tú. ¿Qué vienes a buscar? A mí.
El tiempo vuela, ¡vaya tela!
¡Estamos cerca, pero que muy cerca!
No hay pistas por aquí, diría que es el fin.
No creo que nos ayude mucho, ji, ji.
Tengo que ir yo delante para que no se espante. Ju, ju.
Se escapó.
¡No huyas! ¡Juega conmigo!
¡Laralaralá, ji, ji!
Esta herramienta es insuficiente para lo que tengo en mente.
¡Adiós, dulce llama!
¡No temas, el diablillo está aquí!
Cielos, cielos.
¡Qué diablos podría ser!
¿Esto es un sueño o una pesadilla?
¿Qué te pasa, cara de pasa?
¡Me he salvado, pero ahora estoy mojado!
Está cerca de acabársele el tiempo a esta aspirante a corredora.
¡Me falta potencia para pegar a conciencia!
Peso:
Peso: ¡He conseguido mi anhelo, un pez gordo como un ciruelo!
Hay un olor a diablillo mojado en mi futuro.
¡Soy el diablillo más empapado!
Pensé que este juego se me daría mejor.
Pues no ha cogido nada.
Ju, ju, ¡espléndido!
Mis ojos nunca perderán esa chispa diabólica.
¡Ji, ji, qué grotesco!