Palabras de la Constante
¡No los quiero en mi barriga!
¿Habrá alguna sorpresa ahí presa?
¡Me llevaré un pico si llego al pico, ju, ju!
¡No voy a caer, ju, ju!
A los mortales les encantan sus huevos.
Más comida mortal, eso parece.
Un alga no presta ayuda que valga.
Para poner incómodamente sobre mis cuernos.
Los mortales tienen unos gustos de lo más raro.
No quiero eso, no señor.
Ni se te ocurra picar mi piel singular.
Mis garras te picarán a ti también.
Un juguete quemado no sirve para nada.
Déjalo tambalear si no tiene ganas de pelear.
¡Crear juguetería, menuda alegría!
Un juguete quemado no sirve para nada.
Este pescado no ha de ser saboreado.
¡Crear juguetería, menuda alegría!
Es una bromita, ju, ju.
Donde van todos los seres peludos mortales.
¡Han salido a jugar!
¡Que se acaba la hora de jugar, ju, ju!
Han venido a jugar, ¡o de eso he oído hablar!
Prefiero jugar con mortales más inteligentes.
Ay, gatito, ¡qué orejas más grandes tienes!
A juguetear y a escapar. ¡Nadie lo podrá encontrar!
¡La de dedos que podrías pinchar con ese pelaje!
No habrá tentáculos entre el pelaje, ¿no? Ji, ji.
Este gatito es un lunático, ju, ju.
Sirve para identificar cuáles son míos.
Vaya, ¿por qué te has quedado de piedra?
¡Esas rayas a mí no me engañan!
¡Qué gran día! ¡Toca celebrar con alegría!
¿No somos hermanos?
Oh, y ahora dónde pongo ese alijo.
¿Qué manjares habrá dentro?
¡Un caballero en una armadura oxidada!
¡Oye! ¡Sé bueno con el diablillo!
El que me sigue, la consigue.
¿Qué caballero comanda a este caballo?
¡Tacatá, tacatá! ¡Es un no parar!
La gentil bestia es ahora la delicatessen de la fiesta.
Una bestia gentil con cuernos diminutos.
¿Cómo estás tú? ¿Por qué estás azul?
Para ser un plato mortal, tiene una pinta asquerosa sin igual.
Je, je. Sin resentimientos, ¿eh?
Debería haber sabido que no me contendría.
¡Guía mi camino!
Me pregunto qué pasará si cojo un trocito.
¡Apenas puedo mover mis pequeñas piernas de diablillo!