Palabras de la Constante
Prefiero almas con más carne en los huesos... metafóricamente hablando.
Pobre criatura.
Esto no me gusta.
¡Me dará un ataque de ira si me toca esa saliva!
¡A quién no le agrada una buena pelea helada!
¡Vaya, muñeco! ¡Eres de nieve!
De todas las bolas...
Arrástrate al sol, pequeño torturol.
Con esta alga, ¡la huerta crecerá a mansalva! Ji, ji.
Con esta creación, las plantas estarán a la perfección.
La bebida de las plantas apesta, ¡es funesta!
Una poción para las plantas muy potente.
¡Puf para ti también!
Solo para defenderme, lo prometo.
¡Venganza, ahora teme a la lanza!
¡Venganza, ahora teme a la lanza!
La mujer vikinga la lleva.
Su razonamiento tiene mucha chispa.
Qué paquetito tan mono. ¡Ju, ju!
Le daré un punto a alguna comida mortal. ¡Ju, ju!
¡Hissss!
¡Ojo con esto!
Una colección sacarina de líquida golosina.
¡Lo siento! Lo siento.
¡Vaya, tienes muchas patas!
Dulcísimos sueños.
La araña hay que quemar o podría regresar.
Una araña que muerde, poco se pierde.
Un muerto que anda, da un miedo que espanta.
¡Dentro hay una sorpresa con muchas patas!
Tendría que pintarles bigotes a los mortales mientras duermen...
Serpentean y se contonean dentro.
¡Qué blandita, oh, sí, oh, sí!
¡Ji, ji, qué grotesco!
¡Están todas entrelazadas!
¡Están todas entrelazadas!
¡Su majestad, no me haga daño!
Hay que priorizar lo de incinerar.
¿Una reina fallecida? No está muy convencida.
Al no haber ardido, se convertirá en un nido.
¡Parece que quieres jugar!
No me fío ni un pelo de ese polvo naranja que veo.
Probar eso no me entra en la mente, ¡paso olímpicamente!
¡Araña larguirucha, largo de aquí!
¡Tan muerto, muerto, muerto como podría estar!
Araña de lo más afilada, pronta en atacar.
Cultiva alguna legaña, pequeña alimaña.
No hay mejor forma de espantar a una araña que darle un poco de caña.
¿Acaso me escupió, señor?
¡Lo siento! Lo siento.