Palabras de la Constante
y confío plenamente en que nos guiará
en esta larga tarea.
El Otro no se saldrá con la suya.
¡Oh, pero lo hará!
Supongo que no lo vio venir.
¡JA, JA, JA!
¿Visionario? ¿No ve que nos estamos aburriendo?
¡JA, JA, JA!
Se nos ha encomendado una tarea formidable,
pero diseñaré la estructura más intrincada
e imposible de resolver que este reino haya visto.
Por la gloria del rey y de la reina,
por nuestro reino
y por la supervivencia de nuestra especie.
¡Mira, le he enseñado un montón de trucos a Woby!
Vale, Woby... ¡Quieta!
¡Buena chica!
Aún... Esto... Aún estamos puliendo el resto.
Aunque sigue siendo bastante impresionante, ¿verdad?
"Sois viejo, padre Guillermo", dijo el joven,
"y vuestro pelo se ha puesto ya muy cano.
Sin embargo, ¡os estáis poniendo siempre de cabeza!
¡Decidme! ¿Os parece eso bien a vuestra edad?"
"En mi juventud", replicó Guillermo a su hijo,
"temí que me hiciera daño a los sesos.
Pero ahora, cuando sé que no me queda ninguno,
¡vaya! ¡lo hago cuando me viene en gana!".
Adieu, patrie!
L'onde est en furie.
Adieu, patrie,
Azur!
Adieu, maison, treille au fruit mûr,
Adieu, les fleurs d'or du vieux mur!
Gracias, son muy amables.
¡Ahora, extraeré a las mismísimas sobras de este misterioso tomo!
El espectáculo estaba mejor con... Bueno, estaba mejor antes.
¡Ejem! ¡Vamos a recitar un poema!
Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araña.
Como veía que no se caía,
fue a llamar a otro elefante.
"¿Entrarás en mi salón?",
dijo la araña a la mosca,
"En lo que a salones se refiere, no tiene parangón.
A mi salón se entra por una escalera sinuosa,
y para mostrarte en él tengo más de una cosa".
"¡Oh, no, no!", dijo la pequeña mosca,
"Ahórrate la cuestión,
pues quién tu escalera asciende, no vuelve a ver el sol".
Oh, ¿qué os aflige, caballero,