Palabras de la Constante
Por fin, una comida decente.
Así que tú eras el que lloriqueaba. Tendré que pedir disculpas al fortachón.
¡Ajá! ¡No eres lo bastante astuto!
¡Te encontré!
¡No eres lo bastante listo para vencer al gran Maxwell!
¡He desbaratado tu intento de huir de mí, pequeño!
¡Ajá! ¡Ese era el último! ¡He ganado!
Ya lo había visto, pero supongo que ha llegado antes.
Solo queda uno.
¡Maldita sea!
¿Dónde están esos gatos endemoniados?
Dudo mucho que esas patéticas patas los lleven tan lejos.
Parece más probable que los gapachitos se escondan en esta zona.
Pues claro que necesitáis mi ayuda.
Empecemos con esta ridiculez.
El cobarde ha invocado a sus esbirros.
¡Hora de batirse en rápida retirada!
¡Su verdadero poder se ha desbloqueado!
Uf. Me duele la cabeza.
¡No toques esto!
Mmm... ¿Estás... intentando ayudar?
Eso no ha sido muy informativo.
¿Otra vez? ¿Qué pasa ahora?
No es una buena señal.
¿Qué es todo ese jaleo?
Algo ha cambiado...
Supongo que ya hay demasiadas piezas de estas en el tablero.
Esa bengala va a traerle un montón de problemas a algún idiota.
¡¿Por qué me habré comido esa maldita cosa?!
¡¿Cuándo acabará este ardor infernal?!
Ha sido un error que no pienso repetir.
Acabo de tener una sensación muy desagradable.
¿Un mono? ¡¿Es que no me han humillado ya bastante?!
Ni. Una. Palabra. De esto.
Debo hacerme con tus conocimientos.
Te oigo ahí dentro.
¡Ajá!
Debo hacerme con tus conocimientos.
Te oigo ahí dentro.
¡Ajá!
Debo hacerme con tus conocimientos.
Te oigo ahí dentro.
¡Ajá!
Qué decepcionante.
Que bichitos más molestos.
Colega, no tienes muy buena pinta.
Odio a los buitres, pero estos están... mal.
Esa es una idea terrible ahora mismo.
¡Están pisando mis talones!
¡No mientras haya peligro cerca!