Palabras de la Constante
La curiosidad siempre me supera.
La luz que da es irrisoria, pero servirá.
Aquí nunca se para de trabajar.
Menos mal que es pequeña y manejable.
Aquí nunca se para de trabajar.
No irá en serio, ¿no?
Estos trastos dejan bastante que desear.
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
¿Qué tendrán escondido ahí abajo?
Hay que pagar.
Jugaré, pero no voy a disfrutarlo.
¡Vuelve aquí, cacharro del diablo!
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
Hay que pagar.
Menudo sinsentido de frivolidad...
¿Qué tendrán escondido ahí abajo?
Estaba convencido de que era esta...
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
Hay que pagar.
Es cuestión de memorizar, ya verás lo sencillo que es.
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
Hay que pagar.
Imagino que habrá quien lo encuentre entretenido.
Hay que pagar.
En fin, supongo que destruir cosas siempre resulta muy relajante.
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
Hay que pagar.
Otro jueguecito absurdo.
¿Qué tendrán escondido ahí abajo?
Seguro que está amañado.
Supongo que tengo que prepararlo yo, ¿no?
Hay que pagar.
Una victoria irrelevante.
Vaya novedad.
Nos invaden.
Vale, probaré los dichosos juegos.
Mira cómo se pavonea por aquí como si fuera el rey del mambo.
Tiene el toque festivo que a mí me gusta: ninguno.
A los pájaros les agrada... Qué mal gusto tienen algunas criaturas.
Creo que es imposible recargar todavía más un árbol.
Es... tan... extravagante.
No creo que me interese nada de lo que tienen.
¿Lo tengo que hacer todo yo aquí o qué?
Un tíquet para canjear por premios. Qué ilusión.
Qué bien. Ahora puedo ir a por alguna baratija del puesto de los premios.
No sé por qué le dedico tanto tiempo a todo esto.
Hace tanta ilusión como parece.
Demasiado alegre para mi gusto.
Al menos, me dará algo de tregua de este maldito calor.
Protege un poco de los rayos abrasadores del sol.