Palabras de la Constante
Muy elegante... para ser una herramienta de obreros.
Qué mal.
Nunca me ha interesado la ebanistería. El serrín es muy molesto.
Qué asco.
¡Esa zanahoria se está rebelando!
¿Pensabas que podías engañarme?
Tendrá alguna enfermedad.
¿Sientes que te excluyen?
No me gustan las verduras.
Un poco más refinada, por lo menos.
Una zanahoria ridículamente grande.
Qué mundano.
Este trabajo es indigno para mí.
Qué destrucción sin sentido.
Inútil.
La cartografía es un pasatiempo relajante. Metódico.
Alimaña felina.
Bueno, creo que eso es todo.
Vivienda de alimañas.
Cabeza muerta.
El juego del gapache y el ratón mecánico, de toda la vida.
Bueno, no se va a mover sola.
Primero debemos ocuparnos de las demás.
Cenizas en mi boca.
Me niego a ser responsable de eso.
Aún peor que crudo.
Parece un plátano, pero no me lo creo.
La tapé hace mucho tiempo.
Cuando sea menos claustrofóbico, tal vez.
¡No ha sido una buena idea!
A saquear las profundidades.
Probablemente no debería avanzar más.
Prefiero quedarme aquí que mezclarme con la muchedumbre de arriba.
¡Sacadme de aquí!
Hacia la próxima aventura.
Me gustaría entrar.
Pues vaya.
Genial.
¡Déjame en paz!
Deprisa, mientras duerme.
Puaj. Creo que he tragado un poco.
¡Puaj! ¡Qué peste!
No me gusta la pinta que tiene.
¿En serio? Qué cosa tan incómoda.
No, gracias.
¿Ya es hora de salir de este maldito sitio?
Un plato delicioso y culto.
¡Nada robará mi carbón!
Yo... me encargo.
Es un público difícil.