Palabras de la Constante
Mi dolor se ha mitigado, por ahora.
Si Abigail no puede descansar, yo tampoco lo haré.
Supongo que puedo hacer algo de utilidad.
¡¡oOooOooo!!
¡Abejas! ¡Tal vez sea alérgica!
Nuestro barco llora lágrimas saladas.
Allá voy, Ophelia.
¡Ay! Eso ha sido el karma.
Los murciélagos ya no me dan miedo. Puedo volver con mi melancolía.
¡Ay! ¡Los fuegos del infierno!
Ven aquí, criaturita, no tengas miedo.
A diferencia de mi corazón, esto se puede arreglar.
Siempre me falta algo, siempre...
No puedo.
No sé cómo hacerlo. Lo siento...
Mejor que esté cerca del juez.
No... Creo que no quiero tirarla...
¡Despierta, zanarrata idiota!
¿Por qué no te mueves?
¿Tienes que arrastrar los pies así?
Cómo no, vas en dirección contraria.
¿Quieres burlarte de mí, zanarrata?
Ay. Vamos.
Nos van a aplastar...
Está bien. En serio.
¡Demonio! ¡Muéstrate!
¡Me atacan!
Estoy muerta de frío.
Ya no siente la fuerza de la tierra.
Ha sido un sueño maravilloso... Pero debo despertar.
Me faltan los materiales necesarios.
Húmedo y triste.
Eso podría ser malo.
¿Abigail?
Me fallan las fuerzas.
La tormenta ha pasado.
De nuevo estoy a merced de los elementos.
Ah. No podía durar.
Lo siento... Empiezo a cansarme...
Parece que mi entusiasmo no ha durado.
Tu muerte ha sido retrasada otro día más.
El dulce y enfermizo aroma de rosas inunda el aire...
¡Qué rico!
Nunca lo haría.
Eso no era comestible.
Esa comida se acercaba al final de su vida.
¿Estaba podrido?
Me da miedo consumir eso.
A lo mejor podría... unirme al festín...
Todo consuelo es efímero.