Palabras de la Constante
Una pequeña vida, acomodada en una muerte frágil.
Asado muerto.
Un árbol crecerá pronto.
¿Qué clase de terror tecnológico es este?
M-me cuesta ver a Abigail con esto puesto...
Se ha roto.
Le está absorbiendo la vida a esa criatura...
Hasta los más fuertes llegan a su fin.
Somos los causantes de nuestras desgracia.
La bola de muerte arde con más fuerza que nunca.
En el fondo era hermoso.
¿Volverá a ponerse en pie?
Todavía no ha terminado.
Oh... Ha fallado.
Qué preciosidad...
Nada puede huir de la muerte para siempre.
A lo mejor la muerte lo ha reclamado.
Me seduce con la promesa del descanso eterno...
Tanto dolor.
Me pregunto quién era el dueño de esto.
Para cuando siento que no puedo seguir.
Es para una pesada ancla de barco.
Una fruta sin dulzura.
Todavía late...
Ha dejado de latir.
Ardiendo por dentro... Qué agonía.
Han puesto fin a su miseria.
Está tocado por la oscuridad.
El árbol descansa en paz.
Si tienes suerte, tal vez puedas crecer.
A lo mejor crece en la próxima estación. Puedo esperar.
No tiene pinta de que este sitio vaya a ser su última morada.
No te preocupes, yo te enterraré.
Su futuro es incierto. Como el de todos.
Está lleno de los ecos de los muertos.
Oigo los ecos dolorosos de los muertos.
Es oscuro hasta para mí.
No es muy atractiva.
Señales de la bestia.
La muerte sería un favor.
¿Conoces alguna adivinanza?
Una profunda rabia le reconcome...
Los regalos le han alegrado...
Una corona digna de una reina del barro.
Ojalá pudiera darle una patada.
Me va a aplastar un bicho, ¿no? Qué final tan irónico...
Está muerta.
Quemado hasta estar crujiente.
Sea lo que sea lo que haya aquí, aún no está muerto.
Debe hervir.