Palabras de la Constante
No es más frío que un mundo sin Abigail.
Calor. Frío. ¿Qué más da?
Supongo que podría echar una mano y montarlo.
Qué horrores debe de haber visto.
Hemos agarrado la vida por sus cuernos... aunque desearía que no lo hubiéramos hecho.
Algunas cadenas son físicas...
Los restos de un manojo de hierba.
Ahora nadie puede saber si estoy llorando.
No puedo secar todas mis lágrimas.
No recuerdo la última vez que mis ojos estuvieron secos.
Oh, mira. Más suciedad.
La fuente está distante.
Siempre está buscando su mitad perdida.
¡Algo maligno está aquí!
La maldad se acerca.
Ahora está muy cerca.
¿Qué es lo que hace esta cosa novedosa?
Todavía necesita una llave grande.
¡Qué misterios se revelarán!
Podría usar esto.
Lo construiré, pero no va a venir nadie.
¿Para qué?
Es bonita.
Supongo que puedo ayudar a montarlo.
Supongo que puedo ayudar echar una mano y montarlo.
El vientre de la bestia.
Echo de menos que alguien me haga la cena.
Están ardiendo por dentro.
Caja fogosa.
Alberga multitudes y se niega a arder.
Sus dientes ni siquiera pueden morder.
Patético.
No hay necesidad de comprobar si está caliente. Lo puedo sentir desde aquí.
Quema... pero no brilla...
Esto no tiene forma de dragón en absoluto.
Todavía no es un dragón. Al menos está muerta.
Casi se convierte en un dragón.
Es una semilla.
Qué ojos tan grandes tienes.
Bueno, al menos es un pastel ahora.
Es solo una cola grande.
Escamas de dolor.
Está fría... y es hermosa.
¿Para qué?
¿Me atreveré a imaginarme de qué clase de oscuridad ha salido?
Blanqueados como huesos al sol.
Oh. Se está quemando.
Se acabó tu sufrimiento.
Ha encontrado su final a nuestras manos.
Los restos blanqueados de un árbol muerto.