Palabras de la Constante
Su disposición es ardiente.
Pican muchísimo.
Me gusta ese olor.
Padre tenía una parecida. Aunque dudo que aquella provocase algún incendio.
¡No te rindas, llamita!
Una llama para mantener los horres a raya.
¡Este fuego arde con pasión!
Está perdiendo la voluntad de seguir.
Es agradable.
Se puede volver a encender, no como mi corazón.
El mundo arderá antes que este báculo.
Sale humo.
Quieto como un cadáver.
No sé para qué te molestas. Todos vamos a arder.
Estaba sacudiéndose desesperadamente por su vida. Pobre tonto.
Para atraer a los peces y arrancarlos de su pacífica existencia.
Con esto, los pececitos serán arrancados de la seguridad de su precioso estanque.
Ha sido decapitado.
Un buen asado pone fin a las sacudidas desesperadas.
Los restos deshidratados de un pez.
Hay otros peces en el mar. Más grandes, espero.
Me... valdrá... de momento.
Casi se queda en nada.
Bloques de pescado perfectamente moldeados.
Espero que no tenga espinas.
Es un poco cruel atraparlos cuando ven la libertad.
Un buen asado pone fin a las sacudidas desesperadas.
Una pequeña roca filosa.
Sabía que no duraría.
Pues sí que me levanta el ánimo... Un poquito.
Debería reservarlo para cuando la oscuridad sea total.
No se necesita agua para ahogarse.
Son luminosas y alegres. Puaj.
Rojo sangre y con espinas...
Pero estoy de luto...
Agh, más flores.
Parece frágil.
Tiene un parpadeo melancólico.
Al menos son mejores que las otras flores.
Este es el destino de todas las cosas.
Llévame al fuego fatuo.
Me gusta ese olor.
Una cosa muerta para vestirme. Qué bien.
Son bastante bonitas para ser una mala hierba.
Me gusta ese olor.
Parece muy digno.
Es la muerte, conservada.
¿Qué horrores hemos resucitado aquí hoy?
La muerte tiene sentido del humor.
Debemos encontrar más piezas.