Palabras de la Constante
Como la vida, es un poco decepcionante.
Ojalá mi corazón fuera tan ardiente.
Si pudiera cambiar el pasado...
Me recuerda a Abigail. Lo colgaré en algún sitio.
Está esperando a que lo cuelguen en alguna parte.
Decoración para un día infernal.
Un monumento para un monstruo.
Desciende a la oscuridad.
Los cuervos en los árboles son las almas atrapadas entre mundos.
La muerte engendra muerte.
Este martillo no crea... solo destruye...
Qué accesorio tan brutal.
Esta sería perfecta, pero le falla el olor.
Esta es demasiado... marina.
Esta es demasiado suave.
Esta es demasiado dura.
¡Qué cosa tan horrenda!
A cualquier cosa le ponen flores hoy en día.
La vida trae dolor, el dolor trae vida.
Me resulta extrañamente calmante.
¿Qué sentido tiene intentar evitar el dolor? Siempre termina encontrándome.
Podría curar a mis aliados.
Solo un trozo de roca moderadamente fría.
Congelada como mi corazón.
Ahí está, solamente ocupando espacio.
Las que arden más brillantes, arden más rápido.
Tan fría y sin vida como las demás rocas.
Su belleza oculta a la bestia que hay en su interior.
Son... preciosas.
Es un destino trágico que quienes te aman te dejan atrás.
Lo calienta todo, menos mi alma.
Mi mente no necesita protección.
Para mantener a los demonios a raya.
Apenas tolerarán mi presencia.
Calma la mente.
Me transporta a un lugar muy oscuro.
Por si echo de menos el frío.
Este té aumentará mi esperanza de vida. Ay...
La luz no podía durar.
Un poco de luz en la oscuridad.
¿Dónde te pongo?
Merece vivir en un sitio mejor.
Ojalá pudiese llevarme con Abigail.
Hace mucho que no voy a una fiesta del té.
Uno de los pocos placeres que me quedan.
Me pone aún más triste.
No está.
Tal vez consiga apaciguar mi alga, aunque sea solo por un instante.
Aquí no queda nada para mí...
Cuando contemplo mi reflejo, un fantasma me devuelve la mirada.