Palabras de la Constante
Puede calentar el cuerpo, pero ¿y el espíritu?
Ahora parece aún peor.
Habría preferido las orejas.
Separada de su único amigo.
Sola y rodando por la vida.
Podemos cambiar la tierra a nuestros pies, pero no el pasado.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Qué tontería.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Piedra fría bajo mis pies.
Si sigo las baldosas amarillas, ¿me llevarán a casa?
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
Un poco de suelo.
¿Quién se está pavoneando ahora?