Palabras de la Constante
Me recuerda a mi madre.
¿De qué color eran los ojos de mamá?
El palo está tan retorcido como mi alma.
No queda nada.
Quiere una ofrenda.
Es el mayor honor que recibirá este animal de carga.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
Qué muñeco tan encantador.
A lo mejor al señor juez le gustaría ver esto.
No es más que una parte de un todo.
No es más que una parte de un todo.
No es más que una parte de un todo.
Aquí le espera el juicio a mi beefalo.
¿Dónde podría colocarlo?
A madre le gustaba confeccionar trajes a juego para Abigail y para mí.
Tengo que montarla antes de poder darle uso.
Qué puesto tan extraño.
Supongo que montar eso me hará olvidar mis penurias durante un rato.
Cenizas a las cenizas.
Tiene hambre de tributos.
Debo presentar mis respetos.
Polvo al polvo.
Si pudiera encontrarle sentido a mi vida.
Un ejercicio de futilidad.
Supongo que conviene ir empezando.
Polvo al polvo.
Después de todo, nunca se sabe cuándo llegará el desastre.
Qué criatura más tonta.
Cuántas molestias por sufrir.
Polvo al polvo.
Tuve un hámster una vez. Murió.
Corres, corres y no llegas a ningún lado.
Preferiría no cargar más con esto.
Polvo al polvo.
Abigail hubiese disfrutado de esto.