Palabras de la Constante
¿Tienes hambre, señor Conejo?
Debería presentar mis respetos.
Un duelo a muerte podría servir para matar el tiempo.
Es una pena, era bonito.
Sí que parece que anima el ambiente.
¿Debería iluminar la oscuridad?
Era inevitable.
Tal vez le guste consumir.
A Abigail le encantaban las sorpresas.
La verdad es que es precioso.
Se acabó.
¿Qué debería dejarle como ofrenda?
¿Cómo sabes que estoy loca?
Ay... No sé.
Al menos parece que la planta está bien...
Hay algo por aquí que impide que viva feliz.
La soledad le hace daño... Quiere una familia...
A lo mejor necesita algo de consuelo.
La huerta está un poco desordenada...
A lo mejor necesita un poco de agua.
Necesita nutrientes.
Está demasiado cerca de las demás plantas... y se agobia...
No ha nacido para soportar las inclemencias de esta estación.
Es muy infeliz. Su alma y la mía son casi iguales...
Está a punto de ser devorado por las llamas.
¡La oscuridad! ¡Es muy oscura!
Le ahorré el tormento de la vida.
Abigail, es como si pudiera saborear la cocina de mamá.
Qué lugar tan horrible para tener una maldición.
Está en ruinas.
Esa comida no estaba destinada para estar junta.
Partamos de este lugar terrible.
Abby, ¿eres tú?
Creo que he visto al presentador ir por esa dirección.
Por desgracia, las crías no están presentes.
Parece que tiene otros asuntos entre manos.
Todo apunta a que hay más buscadores que crías.
Creo que las crías no tienen suficientes sitios en los que esconderse.
Tendría que tomarme un pequeño descanso.
Parece que está cerrada.
Eso no va en un maniquí.
Qué decepción. Creo que los córvidos han emigrado a otro lugar.
Es propiedad del autómata.
Parece que los bípedos marinos solo atienden a la llamada de los de su especie.
Este monstruoso osito de peluche animado solo le debe lealtad a nuestra querida Willow.
Voy a necesitar una almohada para participar.
Está demasiado fuerte.
La paciencia es una virtud.
Me siento demasiado enferma para eso.
No hace falta pasarse.