Palabras de la Constante
Estaría mejor ardiendo.
Es como si hubiese un gran fuego, sin fuego.
No hay nadie aquí. Qué aburrido.
Ojalá ardiera esto.
Sería mejor si se quemara.
El techo no está ardiendo.
¡Ja! Está abierta.
Ni siquiera puedo abrirlo.
Fíjate, cómo aletea.
Lo único que necesitaba era un poco de fuego.
Necesito una pizca para mi comida.
He lamido una. Tenía que hacerlo.
¡Creced más rápido, cristales de sal!
Tengo que espolvorear la sal.
Podríamos usarlo para obtener sal de cocina.
¡Mmm! ¡Azúcar puro!
Ahora podemos obtener savia de los árboles.
Bien. Ahora podría arder.
Vaya, qué tonto.
Ah... No sabré qué son hasta que las plante.
Prefiero quemar cosas.
Especias... la verdadera sal de la vida.
Huele como a pimienta.
No volverá a crecer.
Es un trozo de ese arbusto que parece un pimentero.
¡Ah! Es ignífugo.
Es un poco inútil ahora.
Bichos estúpidos.
¡Está tardando siglos!
¡La savia está lista!
No tienes buen aspecto, árbol.
No es la cara más bonita.
No son tan diferentes de nuestros cerdos.
Se está echando una siesta.
Está pidiendo que la quemen.
¡Eh, cerditos! ¡Vuestra casa se ha derrumbado!
Mmmm...
Cortarlos es un fastidio.
Solo necesita un par de minutos en el fuego.
Tan solo es un puñado de semillas.
¿Eh, qué tienes para mí?
Bonito sombrero. ¿También lo vendes?
Ja, ja, qué asco. Odio los nabos.
Toma, nabo.
Tan solo es un puñado de semillas.
¿Cómo demonios se come esto?
Tan solo es un puñado de semillas.
Parece delicioso.
¡Lo tengo justo donde quiero!
¡Ja! La quiero.