Palabras de la Constante
¡Ja! Casi me engañas.
Debería colgarlo en alguna parte.
Hora de decorar.
¡Hora de ponerse a decorar!
Eh, son para colgarlos.
Tiene que estar en un árbol.
Útil para dar porrazos.
¡Y sé cómo se usa!
Soy más eficaz con una herramienta en la mano.
Es lo bastante cómoda para mí.
Yo no habría rellenado una almohada con esto.
¡Es demasiado endeble, no tiene ningún tipo de apoyo!
Oh, me recuerda a la vieja acería. Qué nostalgia.
¡Qué asco!
Qué camisa tan llamativa.
Suaviza los cortes y arañazos sin importancia.
Podría decirse que es un antiácido.
Te untas una buena capa y te vuelves ignífuga.
Soy un poco una manitas.
Está un poco fría.
¡Brr! Es como un trozo de hielo.
Es un buena roca. Una roca especial.
Casi DEMASIADO caliente.
Templada.
¡Me estás dando muy mala espina!
Tengo un mal presentimiento...
No hay nada de malo en ser independiente.
Te hará entrar en calor.
Siempre me he preguntado a qué saben los helechos.
Por si perdemos la chaveta.
¿Cómo pueden crecer cosas en la luna?
Mantendrá tu cabeza sobre tus hombros.
Estarás en la luna.
¡No hay nada como poner algo frío en algo caliente!
¡Beberé a mi salud!
Supongo que nada dura para siempre.
Oh, qué preciosidad.
A Perla le van a encantar.
Un camión de mudanzas en una jarra.
Con esto llegaré a casa de Perla en un periquete.
¡Me apetece una buena taza del té de Perla!
Ya puedo olerlo.
Oh, maldita sea.
Perla aún no ha llegado.
Vale, cuesta decirle que no a eso.
Seco como la mojama.
Es un manantial caliente y agradable.
Está tardando lo suyo.
Solo necesitaba un poco de esfuerzo.
Eso no puede cumplir con la normativa.