Palabras de la Constante
Esta armadura pesa tanto
que siento como si...
La muñequita esperó hasta la noche
y la herrera se fue a dormir.
Se libró de la armadura incómoda
y partió durante la noche
a empezar su aventura.
Hermana... ¿intentas decirme algo?
La herrera me hace reír mucho.
No sé, la actuación se me hizo forzada.
La muñeca primero acudió a la herrera,
¡JA, JA, JA, JA, JA!
¿Viste ese árbol?
Sí, ¡se hacía notar!
quien había cuidado de la muñeca
desde que ella misma era pequeña.
La herrera estaba encantada
de que la muñeca hubiera cobrado vida.
Pero, tras esa alegría, pronto apareció el miedo.
¡Muñeca, tienes que tener cuidado!
Acto 1.
y por orden suya los árboles florecieron y las flores se abrieron.
La multitud se juntaba para verlo pasar.
Miren lo que hace este tipo.
Qué presumido.
¡Disculpe, señor!
¿Cómo hizo que se abran las flores?
¡Bueno, con magia!
¡Y no soy un mero «señor»,
soy el rey de estas tierras!
¡Ah! Pido perdón,
¡Escena 3!
Nunca antes había conocido a un rey,
no sabía cuál era su aspecto.
¡Jo, jo!
Para ser honestos,
nunca había conocido a una muñeca de porcelana
tan viva.
¿Quizá podríamos viajar juntos?
El camino es muy largo y uno se siente solitario.
¡Maravilloso!
¿Me enseñarías tu magia en el camino?
Sí, escena 3.
Me encantaría.
Parece que se complica la trama.
Pues a mí me asquea este melodrama.
¡JA, JA, JA, JA, JA!
La muñequita caminó y caminó,
y se maravilló cuando pasó del campo
a una ciudad bulliciosa.