Palabras de la Constante
Qué curioso, siento como si alguien me siguiera.
¡Escena 1!
¡Seguro no es nada!
¡Qué emoción!
¡Ya casi!
La muñeca buscó por todos lados,
pero a medida que pasaba el tiempo
empezó a parecer que había ganado el rey.
Hasta que, un día...
¡Tapatín, tapatón!
¡Acto 3!
¡Mi rey!
¡Permítame entretenerlo con mis alegres gracias!
¡Ups...!
Por su entusiasmo,
el torpe bufón tumbó al rey de su trono.
Parece que los años
le habían pasado factura al rey,
pues al tocar el piso
su cuerpo frágil se hizo polvo.
¡Noooooo!
¡Escena 2!
Ah... ¡Diría que ahora yo soy el rey!
Hace mucho tiempo que hay un payaso en el trono.
Quizá, lo que necesita este reino...
es una reina.
Los efectos especiales mejoraron.
Ojalá pudiera decirse lo mismo de las actuaciones.
¡JA, JA, JA, JA, JA!
Otra actuación impecable del árbol.
¡¿Cuál es su secreto?!
¡Bufón!
Aunque el viaje fue largo,
ocurrió tal como la muñeca había planeado.
Siguió al bufón
hasta la sala del trono del rey,
con cuidado de que no la vieran.
¡Tardaste en llegar!
La espera ya me había hartado.
¡La escena final!
No puedo ser arreglado.
Espejo, te hice una promesa
y la cumpliré.
Encontraré el poder para arreglarte,
y te recompensaré por todo lo que me diste.
Y así fue.
Sin el rey traicionero, ya olvidado,
la muñequita se convirtió en una reina justa y formidable.
En todo el reino la gente festejó,
y el espejo mágico supo