Palabras de la Constante
Una atracción poco común.
Mientras no parpadee...
Probablemente no debería usarlo para revolver la sopa.
No amontonen los hongos.
Le hace falta una pizca de mantequilla y cebollín...
¡Pequeño champignon!
¿Se comió a sí mismo...?
Espero su renacimiento con ansias.
¡Vaya, qué belleza!
¡Vaya, qué belleza!
¡Más bien grancamole!
Caca de murciélago.
¡Bum!
Son un placer, de vez en cuando.
Los más jóvenes lo disfrutarían más que yo.
Hay pocas cosas que me gusten más que el chocolate con leche.
Seguro que es más rico de lo que parece.
Demasiado dulce para mi gusto.
Se me pega a los dientes, pero vale la pena.
Hay mejores golosinas, según la opinión de un profesional como yo.
Le vendría bien mantequilla y sal.
El regaliz es solo para los paladares más refinados.
Lo más parecido que encontré a un caramelo de menta.
No creo que sea comestible.
¡Pasas de verdad! Cuánto potencial culinario.
No lo quiero entero. Solo lo lameré un poco.
No quiero arruinarme la cena.
No sé si quiero beber esto.
Puf, qué olor fuerte.
No creo que surta mucho efecto.
El fuego se caramelizó.
Yo no me bebería eso, camarade.
El miedo me revuelve el estómago.
Tiene unas alas... como de cuero.
Me da miedo tocarlo.
Extraño los calamares.
Qué espeluznante.
Prefiero no comer cuervo.
¡Mmm, paleta de jamón!
Para tiernizar el boeuf.
Un ablandador de carne todoterreno.
Suave y densa, como un pan bien horneado.
Húmeda y desagradable, como una ensalada de espinaca vieja.
Livianos y esponjosos, como un suflé.
Dura y áspera, como biscotti de pésima calidad.
La idea de que alguien se coma esto me hace daño.
Adonde fueres...
Calmante.
Cuanto más apeste, mejor funciona.
Me gusta.