Palabras de la Constante
Ups.
Regado en fuego.
No volverá a crecer.
Un conocido mío dice que son tipo «pinoso».
Ups.
Y en polvo te convertirás.
He terminado con su miseria.
Parece enfermo.
Ojo al cielo.
Deliciosamente macabro.
No me mires a mí. Eso no es mío, definitivamente.
Vamos a estar hasta los ojos... con los ojos.
Creo que debería deshacerme de eso antes de que nazca.
Los peones del bulbo de carne.
Una de mis mejores creaciones.
Ahora solo hay que configurarlo.
Una cosecha de cenizas.
¿Tengo pinta de granjero?
Tengo mejores cosas que hacer que ver plantas crecer.
Tiene que ser... refrescado.
¿Voy a ser rebajado a un mero granjero?
¡El jardín no!
Es hora de cosechar las siembras.
Por fin, mis esfuerzos son retribuidos.
¿Otra vez la maldita maleza?
Simplemente una planta.
Casi está.
Se pudrió.
Ahora ya no le sirve a nadie.
Tendré que tener paciencia.
Parece que es capaz de hacer el trabajo solo.
¿Algún instrumento para cosechar? No me interesan esas cosas.
Estas cosas crecen tan rápido; apenas las quito, vuelven a crecer.
¿Está ventoso hoy o es solo este abanico?
Siempre me consideré el pavo real de la gente.
No es tan elegante como una pluma y un tintero, pero servirá.
El amarillo es el color de la ingenuidad.
El negro es el color del sueño.
El rojo es el color del fuego.
El gris es el color del dolor.
Mejor ella que yo.
Mi vida es un obstáculo tras otro.
Cuando una puerta se cierra...
Una puerta para el bolsillo.
Una valla para el bolsillo.
Mm. Ciertamente, repele a cualquiera con buen gusto.
Qué magia traicionera. Atrae el poder de los ojos en blanco y se queja.
Un caballero no debe llevar estiércol en las manos.
No sé qué tiene de festivo.
Afirmativamente chillón.