Palabras de la Constante
Una fruta para los paladares refinados.
Exquisito.
Agradablemente dulce.
Bastante decadente.
¡Un báculo tras mi propio corazón!
Excelente para trucos de magia.
Qué bonitas.
Podría aplastarlas si quisiera.
Le coloqué gemas de fuego como broma.
¡Condenadas ortigas!
La palabra es poder. Y las plumas también, aparentemente.
Debería ocuparme de eso.
Una hoguera.
Un fuego crepitante.
Se está apagando.
Está caliente.
Se enfrió.
Un hechizo básico, pero eficaz.
No queda mucho combustible.
La calma antes de la tormenta.
¡Vete, fuego!
Recién salido de las profundidades oscuras.
No es mi forma favorita de engatusar a mis enemigos.
Con esto obtendré comida para toda la vida.
Agh, aún se retuerce.
Soso... pero aceptable.
Me veo reducido a recolectar lo que pueda.
Eso fue solo un bocadillo.
Por el momento me salvan.
Pescado en una costra crujiente.
Puf, qué olor. Lo que hago por una comida decente.
Todavía apesta.
¡Ay! ¡Me corté el dedo!
Tengo la necesidad irracional de pisotearla.
Esto no está bien.
Definitivamente no es mi estilo.
Bondad frondosa.
Está muy oscuro aquí abajo.
Me gusta esa flor.
Tuvo lo que merecía.
Una comida digna de un campesino.
Listo para la lucha.
Solo una hierba normal.
Es un desperdicio que estas criaturas tengan estos trajes.
Tal vez sea mejor dejar las piezas como están.
¿Fue sensato liberar esta criatura en el mundo?
Será el hazmerreír de la comunidad demoníaca.
Los orígenes de una bestia demoníaca.
Merece comerse con cubiertos de plata. Por desgracia, solo tengo las manos.
Mientras no salga del jardín, lo dejaré ser.