Palabras de la Constante
Qué pintoresco.
El estilo náutico nunca fue mi estilo.
Ah. Pensaba que me quedaría sin gente a la que decepcionar.
Es... raro que confíen en uno.
Te hace sentir de la realeza.
No hay otro lugar como este.
De alguna manera, dice incluso menos ahora.
«Usted está aquí»... ¡Me encantaría que no!
Esto requiere profundidad.
Pegajosa y dulce.
Está lleno de larvas de abejas.
Tierno.
Parecen para niños, pero son deliciosas.
¡Invoca a las bestias!
La buena mercancía.
¡Supercaliente!
Qué elegancia.
Así no me sirve de nada.
Extraño los baños extensos.
Ese cristal me vendría bien.
¡No me reconocen!
Qué demonios tan hambrientos, ¿verdad?
Hasta nunca.
Ojalá nos hubiésemos desecho de eso.
¡Vuelve a cobrar vida!
Es un túnel que lleva a los nidos de los sabuesos.
Se podría utilizar para la moda.
¿Pata de gallo? Mortal y elegante.
¿Encontraré utilidad para esto?
Cierra la boca. Me estás llenando de baba los pantalones.
Mejor él en esa pecera que yo.
Su espíritu es libre ahora.
Glaciares bebé.
Fresquito, fresquito.
Se derritió.
Se derritió.
Un pedacito de invierno en una caja.
¡Helado, al rico helado!
Ponte un poco de hielo en la cabeza.
¡Me sobraban un montón de gemas!
Sus contenidos están hibernando.
Garrote gélido.
Qué fresco.
¡Ahora puedo ver su verdadera naturaleza!
Solo existe a medias en este plano.
¿Hace cuánto ese viejo esconde su basura aquí?
Todavía sigo apuesto, ¿verdad? Como si tuviera que comprobarlo.
Qué asco.
¡Mi traje casi se rasga entre esas espinas!
Ensució mis guantes buenos.