Palabras de la Constante
Chorrea veneno.
Me horroriza la idea de sentarme, por algún motivo.
Bien. Siéntate. Para siempre.
Alguien debería poner bien la mesa.
¿Quién puso la mesa? Todo está mal.
La gente depende demasiado de la tecnología. Es patético.
Solo a la persona más floja se le ocurriría crear este dispositivo infernal.
Un sombrero digno de un campesino.
Una comida digna de un rey... o al menos de alguien con un trono.
Algo para llenarme la panza vacía.
No dio mucha pelea.
No me parece tan suculenta.
Eres difícil de matar. Lo respeto.
¡Qué enigmático!
Que molesto. Está cerrado.
No es el diseño más refinado, pero es funcional.
Se está combando por el peso.
No pudo resistir la presión.
Aguantará, por ahora.
Se está combando por el peso.
Sorpresa.
Espero que sea tan fuerte como parece.
Hay trabajo por hacer. Para otro.
Hay trabajo por hacer. Para otro.
Una comida muy equilibrada, supongo.
No es un traje de tres piezas, pero es bastante elegante.
Qué rústico.
Ni recuerdo la última vez que tomé una taza de té como la gente.
¡Cuánto poder!
Patrañas.
¿Tanta producción por un poco de comida?
Creo que tendré que compartir.
No es lugar para esto.
¿Acaso puedo llamarlo una «caja»?
¿Qué conocimiento vedado sobre pesca conoces?
Creo que me vendría bien una jornada relajante de pesca.
Es casi todo azúcar.
Estos fueron un experimento fallido.
Los pájaros altos son territoriales por estas cosas.
Sabe a sueños fallidos.
Se está poniendo tibio.
Hay uno vivo aquí.
¿Así de caliente está bien?
Tardará un tiempo.
Ya casi...
Bien. Suena tentador.
Está hecho de cabello sucio de bífalo.
Hacía mucho que no probaba unos buenos huevos a la escocesa.
Tienen un poco de picante.
Es menos lindo ahora que creció.