Palabras de la Constante
Parece sucio.
Es un tomate rojo, rojo.
Es un tomate asado rojo, rojo.
Un tomate de tamaño absurdo.
¿Se supone que debo plantarlas?
Una tienda de accesorios elegantes para caballeros.
Alto, oscuro y elegante.
Mantiene a Charlie a raya.
No como pastel de carne desde que me fui de Liverpool.
¡La magia llama!
Caminar se vuelve agotador, sabes.
¡La magia llama!
Una gema naranja impura.
Nueces y bayas. Sin pernos.
¡Qué bruto!
No entiendo cómo, pero funciona.
Solo los animales más tontos caerán en esto.
Las trampas mejor colocadas.
Qué cosa tortuosa.
Es solo una tonta estrella de mar.
Este te puede dar una paliza.
Seguro... tuve mis motivos para colocar esto.
Ya no almacenará nada.
Un lugar para almacenar el botín.
Un lugar para almacenar un gran botín.
Mmm. Parece sospechoso.
No puedo pasar allí.
Qué contratiempo, amigo.
Parece haber tocado una fibra sensible.
Deben haberse calentado a una temperatura increíble.
¿Es un chiste sobre mi edad?
No estoy escuchando.
No pienso tocar eso sin varios pares de guantes.
No me mires así.
Quizás invite al bibliotecario a un buen té de mandrágora.
Charlie fue el único que me mantuvo a raya.
Charlie fue el único que me mantuvo a raya.
El producto de un mago muy inmaduro, tal vez.
Una metáfora, quizá.
Es cierto que es difícil mantener el equilibrio cuando estás en la cima.
Un fraude total y absoluto...
Elimina el uso de la frase «Una mano lava la otra».
Sé cuándo reconocer la derrota.
El niño monstruo suele enredarse con esto.
Estaba buscando eso.
Lo decapitaron.
El guardarropa del forzudo está lleno de esos, a juzgar por el olor.
Una vez esto fue importante para una persona muy específica.
Al fin. Mis trajes se estaban arrugando.
Todavía está en deuda con el rey.