Palabras de la Constante
Entierra la cabeza, zanahoria.
Podríamos plantar algo con ellas.
¡Ay, no, ay, ay, no!
Probablemente por esto no me dejaban entrar al estudio de papá.
Je, je. Nunca me permitían entrar en el estudio de papá.
Un poco más salvaje que el gato del abuelo.
¡Lo de las nueve vidas es cierto!
Casa de tronco.
El sombrero de un gato.
¡Corre, ratoncito, corre!
Me imagino que tendremos que romperlo.
Hay que deshacerse de los otros pedruscos primero.
Un manojo de bananas.
¡Uy, uy, uy!
Puré caliente.
Es un árbol tropical de cueva, por supuesto.
Está tapada.
¡Exploraremos cuando todo el mundo haya terminado!
Preferimos visitar a nuestras amigas arañas en la superficie.
Puedo oír a algunas arañas amigas ahí abajo.
Está tapada.
No tienen suficiente espacio para nosotros.
Nos gusta estar aquí abajo.
Lleva de nuevo a la luz.
Plantas en espiral.
¡Huácala!
Duro y negro, como mi media naranja.
Nos parece que quiere algo.
Esos pájaros no nos caen bien.
Podríamos actuar de uno de los personajes.
¿Usted es la señora que está en la oscuridad?
¡Ooooh! ¡Representemos una obra!
Ajedrez, ya lo ves.
Ajedrez, ya lo ves.
Ajedrez, ya lo ves.
¡Leven anclas!
Es tan realista que la melena se ve esponjosa.
¡El pelaje parece muy real!
Los dientes parecen tan filosos como los recordamos.
¡Ahora queremos pasear en bífalo!
¡Increíble!
Nunca hemos visto unos juguetes tan grandes.
¡¿Está... vivo?!
Tiene pinta de sabrosa, ¿no?
Nos hace sentir contentos.
Respetamos al cazador de mariposas.
¡Un perrito!
Un perro grande y malo.
No parecía muy feliz.
No nos trató bien...