Palabras de la Constante
¡Pero quiero más bayas!
Está totalmente seco. ¡Listo para arder!
¿Acaso te dije que podías dejar de crecer?
¡Sí! ¡Arde!
¡Que arda la enfermedad!
Puaj. Apestas.
¡Listo para la cosecha!
¡Haz máááááás!
Está ardiendo.
¡Esta es la mejor parte!
Mmm, aún puedo oler el fuego.
¿Pero qué demonios...?
¡Aaah! ¡Préndanle fuego!
Por lo menos ahora está en silencio.
¡Una cárcel de pájaros!
¿A qué viene tanto revuelo?
¡Ja! ¡Ya te tengo!
Seguramente habría que limpiar eso.
Pájaro estúpido. ¡Despierta!
¡No deja de chillar!
Atraparé a esos pájaros espeluznantes.
Huele a trasero de pájaro.
Qué asco. La parte amarilla es toda viscosa.
Parece como si quisieras comerme.
¿Ah, sí? Soy capaz de defenderme. ¡Toma!
¡Es un alfil!
¡Uuuuuuh!
¡Aaaaah!
Ya está chamuscada.
Es lo que más me gusta en el mundo entero.
¡Fu! ¡Ahora estás muerto!
¡Ah, el poder del fuego!
Una buena práctica para soplar en un fuego.
Con los tranquilizantes, las cosas son más fáciles de quemar.
El rayo se parece al fuego.
Bu a esto.
Uf. Esta es muy fea.
¡Eso no es un globo ocular! ¡Es una roca!
Me ahorrará un poco de experimentación.
Vaya. ¡No arde!
Huele a calcetín transpirado.
¡Transformado por el fuego!
Hongo tonto.
¡Eh! ¡Tú! ¡Sal!
Quizá vuelva algún día.
Tablas. Arderán, igual que cualquier madera.
¡Aleja ese hocico!
Parece bastante demacrado.
Uy, hasta ahí llegó.
Uy, hasta ahí llegó.