Palabras de la Constante
Uy, hasta ahí llegó.
Arreglar cosas es aburrido pero necesario.
Al menos no dejará que entre agua por un rato.
Sí, es un marcador.
¿Esa cosa flota?
Más le vale no hacer trampa.
¡No te atrevas a golpear mi barco!
¡No te atrevas a golpear mi barco!
Quizá podría divertirme con esto...
Quizá podría divertirme con esto...
Bien, amiguito, ¿listo para verme ganar?
Acabemos con esto de una vez.
¿Hace falta que se meta en el agua?
Espero que aquí mis cosas no se mojen.
¡Ugh, huele a viejo!
Resistente. Choquemos algo.
Supongo que construir unas defensas es mejor que hundirse.
Aj, está babosa.
Supongo que construir unas defensas es mejor que hundirse.
Nada más resistente que las caracolas marinas.
Supongo que construir unas defensas es mejor que hundirse.
De acuerdo, un barco con dientes es genial.
Supongo que construir unas defensas es mejor que hundirse.
Lo único divertido de navegar es disparar el cañón.
¿No está cargado? Qué aburrido.
Rayos, se me terminaron. Wes, tú siempre quisiste ser una bala de cañón humana, ¿no?
Si lo construyo, me toca dispararlo.
¡Pero no será tan inflamable si lo meto en el agua!
Esa es la parte barco del barco.
Solo sé resolver problemas relacionados con el fuego.
Está bieeeeen, supongo que funciona bien.
Excelente. Ahora tengo un imán enorme.
Supongo que significa que funciona.
Excelente. Ahora tengo un imán enorme.
¡Wilson! ¿Cómo tengo que armar esta porquería?
Je, je, je. A ver qué tan rápido podemos girarlo sin vomitar.
Buenooooo, le pondré el tonto timón al tonto barco.
Bernie es mejor para abrazar que una almohada peluda.
¡Puaj, esta almohada está llena de porquerías mojadas!
Es un posible uso para las flores.
Esta es la peor almohada que existe.
Je. ¡Piensa rápido!
Wormwood debe haberle metido mano.
No creo que sirva como leña.
¡Prácticamente me la devoraría!
Solo se le agrega fuego a la comida y... ¡voilá!
Lo quemado, pisado. No tiene sentido pensarlo demasiado, ¿no?
Oye, eh... ¿En qué biblioteca trabajaba la señora Wickerbottom?
«Primera regla: no quemar las colmenas». ¡Qué libro idiota!
¡Menos leer, más quemar!