Palabras de la Constante
Sal, no seas tímido.
Eres bastante genial para ser un pequeño monstruito.
Veo, veo... con mi ojo...
Eres bastante lindo para ser un bicho gigante, ¿eh?
Te voy a mimar mucho.
¡No eres más que una bola de lana con patas!
Pues sí que eres delicado, ¿no, amiguito?
Qué tal, plumas.
Los cachorros te quieren sin importarles quién seas.
Parece un poco volátil. ¡Ja!
¡Llevarte por ahí es signo de mal augurio! ¡Ja!
¡Una hilera de migas de pan para seguir!
Nunca me interesaron mucho los brazaletes.
Un fuego latente.
Se parece más a un juguete que una espada.
No es de mi musgo. ¡Ja!
Ni punto de comparación con un tubo de acero.
Lista y dispuesta para la cadena de montaje.
¡Oye, grandulón, solo trataba de ayudarte!
Ha tenido mejores días.
Sí que está en un estado deplorable.
Parece que está ocupado.
Tranquilo, grandulón.
Me equivoqué. Esa roca no se va a mover.
La estructura de ese mármol no se ve muy segura.
Intoxicación alimentaria y media.
Se llevaron hasta el último pedazo.
Un fuego impresionante.
Completamente carbonizado.
Talado por completo.
Otro árbol.
¿¡Para qué necesita un árbol una boca!?
Solo un montón de adornos innecesarios.
Se ve bonito, pero está vacío.
No es una lámpara, pero funcionará.
¡Fresco como una rosa!
No durará mucho más.
Creo que es hora de retirarla.
¡Con una buena lámpara, también puedes trabajar de noche!
Una de esas «naturalezas muertas» para los entendidos, ¿eh?
Ese marco se ve bastante soso, sin ningún contenido.
Se parece bastante.
Parece que tiene una nueva incorporación.
Una bola de pelo saltarina.
¡Ni lo pienses, pedazo de bicho!
Para eso no hay remedio.
Una sierva del señor que partió.
Eso no está bien.
Una unidad de refrigeración espeluznante.
Necesita ese viejo ojo aterrador para funcionar.