Palabras de la Constante
Qué... interesante.
Mmm, ¡no está mal!
Cualquier cosa queda sabrosa con pasta.
No creo que pueda romperlo.
¡Si tenemos suerte, quizás se convierta en vampiro!
Bate que bate.
Parece que están durmiendo. ¿Los despertamos?
Huele bastante bien.
Alguien metió el hocico donde no debía. ¿Lo entendiste? Es un hocico.
La leche es buena para el esqueleto.
Ahora ya no huele tan bien...
¡Es como una mochila especial para canciones!
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Esta historia necesita más monstruos.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Esta historia necesita más monstruos.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
Parece algo más complicada que las canciones que aprendí en los pioneros.
¿Dónde está el resto del murciélago?
Em... Woby, ¿quieres?
Oh, creí que era pelo de yeti...
¡Qué garras tan afiladas! Tengo que verlas más de cerca.
No es una fogata divertida...
Lo siento...
¡Volvió de la muerte!
Podemos mantener nuestra comida fresca mientras exploramos, Woby.
¡Ahora hacemos juego, Woby!
Es muy suave.
¿En qué animal se basará este disfraz?
Es agradable, como abrazar a Woby.
En la naturaleza, nos arreglamos con lo que podemos.
Je... ojalá no fuera terriblemente alérgico.
Ja, ja... no vas a picarme, ¿verdad, amiguita?
¿Qué? ¿Quién quemó la colmena?
¡Mira cuánta miel!
Ay, abejas, ¿por qué no podemos ser amigos?
Necesitan un poco más de tiempo.
¡Mira cuánta miel!
Siguen ocupadas fabricando miel.
¡Se quemó!
S-Señora, su miel está lista.
No entres en pánico, Walter. Las abejas huelen tu miedo...
Parece que no han fabricado nada de miel.
S-Señora, su miel está lista.
Hay algo de miel, pero no como para que valgan la pena las picaduras.
Pobre bífalo.