Palabras de la Constante
Tiene algo fuera de lugar.
Hay que proteger el seso, ¿eh?
No me gusta hacia donde va esto ni tampoco de donde viene.
Pobre tronco.
¿No sufrió bastante ya?
Ya se acabó.
Acaben ya con su sufrimiento.
El mar le chupó todo el jugo de árbol.
Comida de octubre.
Gracias, pavo.
Le falta la parte del árbol.
Hora de un poco de paisajismo.
Podría ser más útil en otra parte, ¿eh?
Me hace llorar los ojos.
Debería plantar esto.
Son como totoras, pero... no.
Mmmmm. Está todo cubierto de ramitas.
Debería encontrar un lugar para ponerla.
Parece bastante pesada, ¿eh?
Simplemente se la arrojas a quien te cae mal, ¿eh? Qué frialdad.
Ya hago suficiente ejercicio cuando talo árboles.
Prefiero levantar mi hacha.
Se tomó lo de «precalentamiento» de forma muy literal, ¿eh?
Prefiero levantar mi hacha.
Tus músculos no serán lo único que arderá.
Huele mal.
Huele todavía peor.
No, muchas gracias.
Tal vez podría plantarlas.
El sabor es horrible. Y lo dice alguien que ha comido madera cruda.
Después comparemos bigotes.
¡Son muy ingeniosas!
De donde yo vengo, esto solo sirve para el otoño.
Cocida debería quedar bien.
Cocida quedó bien.
Seguro que los pájaros tienen algo que ver con esto.
Un aspecto sospechoso a pájaro.
Espero que no salga un pájaro morado gigante.
Tal vez podría plantarlas.
¡Que no se acerque a los árboles, eh!
Una mesa de madera quemada.
Una mesa de madera tan bella no debe estar oculta bajo una tela.
Ya era hora de decorar un poco este lugar, ¿eh?
Un poco de naturaleza mejora todo.
Necesitamos bombillas, eh.
Bien, se acabó.
¡Nooo! ¡Podría haberlo talado!
Qué desperdicio.
¡Aaaah!
¡Me está llamando!