Palabras de la Constante
Se lo dejaré a alguien con más talento para la magia.
No hay que encenderlos en el bosque.
Me recuerda al parque Algonquin.
¡Tengo un bolsillo lleno de sol!
¡Perro caliente!
Recordatorio: «No tocar».
¡Que no se acerque a los árboles!
Debería cortar un poco de madera para esto, ¿eh?
Utiliza madera.
¡Demasiada madera, demasiado rápido!
Debería haber un poco de madera por aquí cerca.
Mmmm. Huele a madera.
Ojalá tuviera un poco de madera.
No confío en las cosas mágicas.
Ansía madera.
Qué perezoso.
¡Salva los árboles!
Parece un bacalao.
Extiendo mi red.
Debería pasar tiempo en el lago.
Prefiero el salmón.
Ojalá tuviera papas fritas.
Espero no atraer osos.
Tiene buena pinta.
Una cena elegante en una cajita.
Sabe a mar, ¿eh?
Me recuerda a las antiguas pesqueras de salmón.
Le faltan unas papas fritas.
Podría servir como hacha.
Es muy bonita.
Talarla no es muy satisfactorio.
Las flores silvestres combinan con mi pelo rojo.
Saludable, pero no muy resistente.
¡Qué reluciente!
Esa flor tiene algo malo.
Alguien no tiene talento para la jardinería.
Parece una ensalada.
¿Me dejará el pelo como los jugadores de hockey?
Es raro que para algunos sea una maleza. A mí me gusta.
Los esmóquines canadienses son distintos.
Quebradiza.
Una bestia cien por ciento armada.
Eh... ¿Lo intentamos de nuevo, Lucy?
Todavía queda trabajo por hacer, o eso parece.
¿Puedo echarle jarabe de arce?
¿Lo ven? ¡Podemos convivir en paz!
Ya no es rana.
No confío en nada que se decida entre estar en el aire o en el agua.
Está cansada.
No soy de los que rechazan una comida.