Palabras de la Constante
Jiu, ju, ju. Qué divertido sería meterme dentro y asustar a alguien.
Seguro que está bien, pero no es para mí.
Creo que me acuerdo de cuando comía comida. No estoy seguro.
Comida mortal asada.
¡Oh, los mortales se pondrán muy contentos!
Unas semillitas peculiares por estos lares.
Una planta atrapada para toda la eternidad.
¡Jiu, ju! ¡Este pastel tiene mucha fuerza!
No te pases de la raya, ladronzuelo.
Se quedó sin agua. Hay que recargarla sin pausa.
Me recuerda a un pajarraco que dejamos desplumado.
Un mono marinero. ¡Changos!
No te diré ni un poquillo, frailecillo.
Calma, pequeña alma.
Jiu, ju, ¿echando un sueñecito?
¡Qué bonita y qué espeluznante!
La comida de verdad me cae mal.
Prueba el pastel. Es de primer nivel.
Es más digerible para mi panza de diablillo.
¡Tan encantadora como espeluznante! ¡Jiu, ju!
Qué calabaza colosal.
Démosles un poco de tierra antes de que se pierdan.
Aunque le den trompadas, no siente nada.
¡Jiu, ju! ¡Me hace cosquillas en el cerebro!
Me merezco estas joyas, creo.
Una amatista oscura arrancada de las sombras.
Pero ¿qué ven mis ojos?
¡Más lleno no puede estar!
¡Un lugar para plantar un plato!
No es de mi interés, ya ves.
Hiedra rastrera, cada vez más fuerte.
Mi vasija no es su vasallo.
¡Una estatua monumental! ¡Jiu, ju!
Nada que ver.
Yo me quedo con el bife. Tú quédate con el resto del bífalo.
A los mortales les gustan las bayas, creo.
A los mortales les gusta cuando la comida tiene buena pinta.
Unas semillitas peculiares por estos lares.
Me pregunto cómo a la sierpe le puede gustar la comida mortal.
¡Este plato es tan pequeñito!
Menudas monedas.
Las Fauces nos recompensan con una moneda.
Las Fauces han hablado. Una moneda hemos ganado.
¡Una moneda para portales!
A los humanos les gusta. ¡Oh, sí, oh, sí!
¡Les gusta más así, eso tengo entendido!
¡Se sentirán tan tontos cuando los atrape!
Me pregunto qué sabor tendrá.
¡Polvo de comida mortal!
Los humanos tienen paladares extraños.