Palabras de la Constante
¡Podría lanzárselo a la sierpe!
Cocinado, pero no emplatado.
Unas semillitas peculiares por estos lares.
¡Qué cara tan graciosa tienes!
¡Jiu, ju, qué bigote tan gracioso!
Qué nabo chiquito.
Cocinado, pero no emplatado.
Unas semillitas peculiares por estos lares.
Los mortales lo muelen con rocas grandes.
Unas semillitas peculiares por estos lares.
Un saltarín como yo.
No me toques las patas ni las garras.
¡Mira eso! Un sombrero de conejo.
Dentro viven criaturas saltarinas.
¡No vas a entrar brincando por ese hoyo!
Se quemó del todo.
¡Jiu, ju! Qué extravagante.
Toca una melodía excavadora.
Un dispositivo de almacenamiento subterráneo.
¡Una conejera con pocas pulgas!
Un garrote de un orejón grandote.
Esquiven las patadas de esa bestia desacatada.
¡Agarren a ese conejo!
Ese bicho leporino parece ladino.
¡Los charcos me esperan!
¡Chapotea que chapotea!
Una broma tonta, está claro.
¿Lloverá? ¿O el sol saldrá?
La comida física no me sienta bien.
Yo no me afeito.
¡Otra, otra!
Qué canción atrevida.
Ay, vaya. ¿Qué tenemos aquí?
¡Un placer al amanecer!
Creo que la oí en un sueño.
¿Eso es todo?
Ay, vaya. ¿Qué tenemos aquí?
¿Eso es todo?
Qué canción atrevida.
Ay, vaya. ¿Qué tenemos aquí?
Rojo intenso de la sangre de gólems inmensos.
¡Qué vista tan bonita!
Rojo, rojo puro. Como el pelo que mudo.
La magia de la suerte irradia de ella.
Oh, no, gracias.
¡Me duele la cabeza de tan solo mirarlo!
¡Jiu, ju ¡Ni se te ocurra envenenarme!
¡Está jugando a las escondidas!
No queda nada de nada.
Metí la pata.