Palabras de la Constante
¡La reina sombría por fin a la vista!
¡Qué maravilla, un sitio en primera fila!
¡Parece bastante rota, así que le espera la derrota!
¡Parece bastante rota, así que le espera la derrota!
¡Parece bastante rota, así que le espera la derrota!
Pesa tanto tanto y es tan tan deprimente.
¡Ju, ju! Una hormigaleón ahora es, sin melena, ¿tú te crees?
Rezaré un poco por este pobre oso.
Al osotejón se parece mogollón.
Este beefalo es más duro de roer que los demás.
Majestuosidad estática. Insecto parado.
Un alfil de piedra tallada.
¡Sí, sí, juega conmigo!
Ni flota, ni pica.
Ya no tiene los pies tan ligeros, ¡ju, ju!
Por mucho que lo vuelva a ver, no nos vamos a entender.
¡Un sabueso de barro hecho con ese boceto que encontramos!
Qué miedo da, inmóvil en la piedra.
Se le daba mejor hundirse que ser un rey del mar.
¡Un busto de porcino bastante anodino!
Puercos emporcándose con porquerías.
¡Qué día tan divertido!
Una ojeada es suficiente para su mirada.
Este horror no perdona ni un error.
Adiós, libélula, adiós.
Lo mires como lo mires, ¡ya no está, ji, ji!
Tiene un espíritu demasiado competitivo, señor.
Ahí está en todo su esplendor selénico.
¡Qué uso tan divertido para un cuerno!
¡Llegarán a lo más alto!
Un venado apestado.
¡Juguemos a un juego tú y yo!
¡Sí, sí, juega conmigo!
Vaya, vaya, ¡menudo pájaro aguerrido!
Su sola visión me pone conjento, ¡ju, ju!
Es como si el minotauro se hubiera topado con Medusa.
¡Los mortales pensaban que estaba hecha de queso! ¡Ju, ju!
Hemos establecido una tregua con el ganso de piedra.
Hemos establecido una tregua con el alce de piedra.
Qué elegancia tan caprichosa.
¿Te gustaría jugar?
Pompa, pompa, da igual que se rompa.
Lo tallamos nosotros mismos de la roca.
¡Sí, sí, juega conmigo!
Esquivamos la mordida del escandaloso faucefría.
No más tintineos de huesos.
Una obra de arte sin contemplaciones, sobre todo por las imperfecciones.
Qué estatua tan vistosa, ¡ju, ju!
Le falta lo de alta.
¿Qué error desató este terror?