Palabras de la Constante
Ya no graznará más.
Una pluma para mí, del pájaro del mar.
Esta tela da cosquillas, ju, ju.
Saludos, señor.
Se quedó sin combustible bromista.
Pronto sorberé una sopa soñolienta.
Ya basta o te robaré la voz.
Oh, no.
Una planta bromista.
Una cola de esos conejitos grandes.
En verdad no importa en qué dirección vayas.
Estas pequeñas losas pronto serán estatuas.
Un frijol grande hecha de mármol.
¿Cómo crece? ¡Qué gran misterio parece!
Una columna de mármol, tan alta, tan fría.
¡Un arbusto!
Y aquí tenemos un árbol... ¡y es de mármol!
¡Calla, calla! ¡Veo un arbusto en llamas!
Cenizas a las cenizas.
¡Ay! Espigas.
Ya no hay nada de nada.
Muévete, estoy mirando.
¡Parece ser un árbol ardiendo!
Adiós, queridas espigas.
Lo talaron en su mejor momento. ¡Ji, ji!
Un árbol horrible, tan puntiagudo y delgado.
A veces los humanos hacen papillas con las cosas. Así son.
¡La faz de un caballero perspicaz!
Una mirada penetrante adorna su semblante.
¡Yo hago grupo con el bruto!
Una máscara para cubrir mi cara.
Una máscara para cubrir mi cara.
Una máscara para cubrir mi cara.
Una máscara para cubrir mi cara.
Una máscara para cubrir mi cara.
Salir del paso haciendo el payaso.
Una máscara para cubrir mi cara.
Una máscara para cubrir mi cara.
¡La mascarilla de la princesilla!
Una máscara para cubrir mi cara.
¡Intenta ponerle mala cara a esta máscara!
¡Un disfraz muy capaz!
Una máscara para cubrir mi cara.
Una vela en el mástil hará que nuestro barco se mueva con rapidez.
Un poco de claridad para ver en la oscuridad.
Un poco de claridad para ver en la oscuridad.
¡Qué galante por tu parte compartir esa mirada brillante!
¡Ahora, quizá, un rayo no nos partirá!
Un mástil para navegar el mar hostil.
¡Luchó con mucha entrega, pero se convirtió en nuestra vela!