Palabras de la Constante
Los humanos lo usan como "especia".
Los mortales anhelan estos minerales.
Los minerales están listos.
Se supone que tiene que colocarse sobre un estanque.
¡Savia pringosa y pegajosa!
Para llenarlo con savia.
¡Un arbolito pequeñito!
¡Laralaralá!
Hay que plantarlas en la tierra.
No me gusta este tipo de broma.
Los mortales dicen que al molerlo sale a relucir su sabor.
Apuesto a que a los mortales les gustaría probar un poco.
Ya no hay nada de nada.
¡Picante...! ¡Qué fascinante!
¡Ji, ji, qué árbol tan especial!
Adiós, savia, adiós.
¡Esos bichitos son muy traviesos!
¡De esa planta pronto saldrá un poco de savia!
¡Savia dulce y azucarada!
Una desafortunada desgracia acaba de ocurrirle a la savia.
¿La sientes apenas? ¿Tu inminente condena?
¡Oh, cielos, pareces decaído! Sin ánimo, enfermo, abatido.
Durmiendo como los peces. ¡Ji, ji!
Una casa construida a base de retazos.
No quedan más que escombros.
Para hacer dulces.
¡Podría lanzárselo a la sierpe!
Cocinada, pero no en un plato.
Unas extrañas semillitas, oh, sí, oh, sí.
¡Qué cara tan graciosa tienes!
¡Ji, ji, qué bigote tan gracioso!
Qué nabo tan pequeño.
Cocinada, pero no en un plato.
Unas extrañas semillitas, oh, sí, oh, sí.
Los mortales lo muelen con rocas grandes.
Unas extrañas semillitas, oh, sí, oh, sí.
Un saltarín como yo.
No me toques las patas ni las garras.
¡Mira eso, un sombrero de conejo!
Dentro viven criaturas saltarinas.
¡No vas a entrar brincando por ese hoyo!
Se quemó del todo.
¡Ji, ji! Qué caprichoso.
Una canción de excavación.
Servicio de suministros subterráneo.
¡Un conejo conflictivo!
El garrote de un zote.
¡No le permitas pegarte, tiene tendencia a enfadarse!
¡El conejo saltarín será mi botín!
Que nadie se espere que salte la liebre.