Palabras de la Constante
Es un pájaro, o al menos eso parece.
Ten cuidado con los dedos.
A este disfraz le hará falta un poco de plancha, ji, ji.
Saludos, encantador compañero.
¡Pero qué cosa! ¡Una roca!
Tal vez sean guijarros y yo me haya convertido en un gigante.
¿Puede una roca poseer alma?
No regresará a esta dimensión.
Se quema, quema, quema.
¡Ahora sí que apesta!
Ya empezó a apestar.
¡Está rebosante, y no son pocas, de pequeñas rocas!
Ya no hay nada de nada.
Estás deprimido, ¿verdad?
No es que le ponga pegas, pero parece una roca.
Mis amigos mortales encontrarían sabroso esto.
Una comida perfecta para un mortal.
Cómo crece, nadie saberlo parece.
¡Quién hubiera dicho que el agua puede hacer eso!
Oh, un charco.
Oh, un charco.
¡Un bromista como yo podría hacer que se partiera... de risa!
¡Ya empezó a enfriarse!
¡Qué caliente!
¡Un bromista como yo podría hacer que se partiera... de risa!
El cielo ha caído.
¡Ji, ji, ji! ¡Un árbol de piedra fría!
¡Ji, ji, ji! ¡Un árbol de piedra fría!
¡Una torre aterradora! ¡Qué miedo tengo ahora!
¡Oye! ¡Sé bueno con el diablillo!
Espero que no sea para atar diablillos.
Espero que el puente aguante.
¿Qué es esta locura? ¿Una mira de magia oscura?
Menudo hedor. ¡Qué horror!
No, gracias.
Rocas inútiles, eso parecen.
¡Joyas para que destaquen mis cuernos fantásticos!
¡Un trozo de mala intención con pinchos!
¡Está totalmente roto!
Oh, jo, jo, ¡probablemente esté maldito!
¡Ábrete ya!
¡Aquí viene, ji, ji!
¡Ji, ji, llévame!
¡Vamos a volar! ¡Ji, ji!
Pasead por la oscuridad.
¡Soy un diablillo de la guerra!
¡Será la silla para montar al ganado a la ofensiva, ju, ju!
Un capricho picante para que los mortales le echen el guante.
Conmigo no te tienes que preocupar de proteger tu comida.
Me han dicho que soy bastante salado.