Palabras de la Constante
que la propia herrera era pequeña.
La herrera se alegró mucho al ver
que la muñeca había cobrado vida,
pero su alegría pronto se tornó en miedo.
¡Tienes que andarte con ojo, muñequita!
Acto 1.º.
y los árboles y las flores florecían cuando lo deseaba.
La gente se agolpaba para verlo pasar.
Mira a este tipo.
Será engreído.
¡Disculpe, señor!
¿Cómo ha hecho que florezcan las flores?
¡Con magia, evidentemente!
Y no soy un señor cualquiera,
¡soy el rey de estas tierras!
¡Oh! Lo siento mucho,
¡Escena 3!
Nunca había conocido a un rey,
no sabía qué pinta tenían.
¡Jo, jo!
Sinceramente,
yo tampoco conocía a ninguna muñeca de porcelana
que estuviese tan viva.
¿Podríamos viajar juntos?
El camino es largo y puede hacerse bastante solitario.
¡Qué bien!
¿Podría enseñarme a hacer magia por el camino?
Sí, escena 3.
Sería un placer.
Esto se pone interesante.
¿No será "cargante"?
¡JA, JA, JA!
La muñequita caminó y caminó,
maravillándose mientras el campo dejaba paso
a una bulliciosa ciudad.
Un día, encontró a un hombre con una corona de oro
andando por el camino.
Hacía girar su dedo en el aire,
Fin del entreacto.
Estoy un poco triste.
Me temo que no puedo,
¡esta noche hay luna llena!
¡Dios mío, no podría!
¿No sabes que da mala suerte enseñar magia los miércoles?
La muñeca creyó al rey,
así que esperó y esperó...
Hasta que, un día,
encontró una cámara oculta en el castillo del rey
y descubrió su secreto.
¡Sí! ¡A por el 2.º acto!