Palabras de la Constante
Me duele la cabeza.
Suele pasar cuando se escucha a un bufón.
¿Habéis visto a mis colegas?
Éramos tres.
Pero ahora lo que hay es lo que veis.
¿Habéis visto a mis colegas?
"El soliloquio del rey"
Es rey, pero solo por ahora.
¿Qué habría sido de mí,
si la corona no hubiese codiciado?
Supongo que el mundo sería un poco mejor.
Qué pensamiento tan desquiciado.
Pesada es la carga de la cabeza que lleva la corona.
Su cabeza es más grande que la de la mayoría.
¡Cuéntanos un chiste!
¡Déjate de rodeos!
¡Serás burro!
¡De los dientes del caballo!
¿Cansado como una mula?
¡Pues vaya con la crin de la crin!
¡JA, JA, JA!
...
...
Algo va mal.
¡Se están saltando el guion!
¡No he venido a ver improvisar a nadie!
Nos vamos.
¿Quién es esa?
Más bien rocinante.
Tranquila, princesa. No tardarán.
Una princesa digna de un caballero andante.
¡Sí, para el carro!
¡JA, JA, JA!
¡JA, JA, JA!
¡Pensad en los necesitados!
Mas no me preocupo por vos, Mortimer,
pues sé que jamás ignoraríais mi llamada.
¡Y sobre vuestra grupa,
regresaremos a nuestro hogar!
Pues ya lo veis,
nos queda mucho por hacer,
a mis cuatro caballos y a mí.
Decidme, os lo ruego, ¿qué ha sido de mi séquito?
¿Mis leales escoltas? ¿Mis caballeros de brillante armadura?
¿Acaso debo adentrarme sola en estas tierras,
sin vuestra fiel compañía?
¡Venid, Pascal!
¡Hay miles de almas esperándonos!
¡Aprisa, Gonzalo!
¡Las familias aguardan vuestra llegada!