Palabras de la Constante
Es la llave a algo precioso.
La llave a un lugar bonito, cerrado hace mucho tiempo.
No ilumina nada importante.
La única luz en mi vida es Abigail.
Estoy molida en la piedra de la vida.
El aislamiento no le ha hecho ningún bien.
Yo también transporto mi carga.
Nada ahí me traerá felicidad.
Tal vez tengamos suerte y sean venenosas.
Crecen en un tocón hecho por la muerte.
Todas las cosas mueren. Incluso los hongos.
Yo nunca lloro.
No volverá a hacer llorar a nadie.
La vida que contienen es un misterio.
Parece que está bien.
Ay... ¿Para qué molestarse?
Parece peligroso.
Tiene alas, pero no es un ángel.
Abigail necesita una estatua.
Lleva mucho tiempo seca.
Ahora puedo entrar en el parque.
Necesito una llave para entrar.
Un monumento. Pero no a Abigail.
Polvo al polvo.
Si tuviera caparazón jamás saldría.
Frío y muerto.
¿Quieres ser un pastel, pajarito?
Está practicando para el sueño eterno.
Ojalá la vida se me hubiera dado en un plato de plata.
Agua, agua por todas partes...
Aquí no hay noche. Es un buen cambio.
Quizás sea más feliz en el otro mundo.
Cocinamos para aplazar la muerte.
Tiene ojos, pero nunca llora.
Ahora ya no se le abrirán los ojos.
La vida que contienen es un misterio.
El gancho es una soga para una olla.
Es para colgar la olla sobre el fuego.
Cocinaremos o moriremos.
La dulzura engendra dulzura.
Le ha llegado su momento.
Nada ha escapado a esta peste.
Lo han olvidado.
No hay nada más por lo que rezar.
Esto era una vez un hogar feliz.
El hogar ya no tiene un hogar.
El tiempo es una ilusión.
El tiempo es aliado de la muerte.
La muerte ha estado aquí.
Es una ciudad fantasma.