Palabras de la Constante
Ciertamente no ayudó a su dueño original.
Las babortugas salen cuando son muchas.
Brilla con anticipación viscosa.
Trozos de sueños rotos.
Hola, pequeñito.
¿Estás vacío por dentro?
Sueña con un lugar mejor.
Un agujero negro del que las semillas nunca regresan.
Otra vida cercenada.
Huele a un poco de miedo.
Carne, ahora seca y deliciosa.
La muerte será una bendición.
Recuerdo divertirme.
El frío lo conserva.
Tiene potencial.
Esa tiene un caparazón más grande.
Nutrimos la tierra de las plantas con las carcasas descompuestas de sus primas marinas.
Huele a muerte, pero, aun así..., da vida.
Se está descomponiendo a la perfección.
Ya está.
Debería terminar con su miseria.
Aquel que la blandan se convertirá en el destructor de mundos.
Para cortar y rajar...
Qué arma tan brutal...
Parece un poco dramático.
Qué poder tan terrible y destructivo...
Para mantener a raya los estragos del declive... para mi comida, al menos.
Con más vitalidad de a la que estoy acostumbrada.
Su olor consigue mantener a la gente a distancia.
Para frotar en las heridas.
No es tan dulce como Abigail.
Nos volveremos a encontrar algún día.
¡Una criatura de la noche!
El mal está durmiendo.
Es lo mejor.
Espero que no fuese amiga de Webber.
Mal asunto.
Un nido de suciedad y vileza.
Me pregunto si podré pedir prestados unos lápices de colores...
Un pequeño paquete lleno de muerte y destrucción.
Incluso muerta, esta bestia causa dolor.
Es hora de mirar hacia el abismo.
Está infestado.
Está infestado.
Es majestuosa aún siendo tan horrible.
Ya puede descansar.
Solo estaba protegiendo a sus hijos.
A veces la muerte es lo mejor.
La oscuridad ha borrado el color de su piel.
Solo prolongará lo inevitable. Qué lástima.