Palabras de la Constante
Hora de construir.
Cómo les gustan los cencerros a los beefalos, ¿eh?
¡La monarquía es un sistema de gobierno anticuado!
Respetar a las abejas significa respetar los aguijones.
Están trabajando.
Suena como el zumbido de un motor.
A ese tipo no le preocupan los demás. Uf.
¡Es la reina de las abejas!
Qué pegajoso. Será mejor no andar por encima.
Juro que esa cosa ha crecido.
¡Sí! Le daría un martillazo.
Huele bastante bien.
Nunca me han gustado los perfumes. Y ahora todavía menos.
Vuelve a tu jaula.
Siempre hay una estampida cuando suena la alarma para irse a casa.
¿Es un mecanismo de relojería? ¿Puedo mirar dentro?
Esa chica sabe bien cómo actuar.
Parece que hay que repararlo.
Este chiquitín es muy querido.
Un puñado de bayas sueltas.
Está un poco quemado en algunas partes, pero me da igual.
¡Qué jugosas!
Aún están bastante jugosas.
Necesita algo del trasero de una bestia.
No hay mucho que pueda hacer ahora.
Tal vez deberías tomarte un día de descanso por enfermedad...
¡Puaj! ¿Esto se supone que huele así?
¿Me las puedo comer?
Las he recogido bien maduras.
Obviamente nunca has trabajado en la sala de calderas.
Esto ya no da sus frutos.
No hay mucho que pueda hacer ahora.
Tal vez deberías tomarte un día de descanso por enfermedad...
¡Puaj! ¿Esto se supone que huele así?
Parece sabrosa. Espero que no sea venenosa.
Las he recogido bien maduras.
Bah. Este calor no es nada.
¡Pásamela!
¡La probaré!
¡Al menos no tiene botas de trabajo con punta de acero!
¡Bu! ¡Lárgate de aquí!
Creo que me tocaba a mí darlo de comer.
Han trabajado bien el metal.
¡Eh! ¿Me toca a mí dar de comer al pájaro?
Era una presa fácil.
Eh... metamos eso debajo de la alfombra.
¿Por qué estás cansado? Tu vida es muy fácil.
Este pobre pájaro es un saco de huesos.
Con eso bastará.
No es el final.