Palabras de la Constante
Tiene casi tantos dientes como un canadiense de Montreal.
Suelo hacer mis propios reclamos de animales.
Un chico simpático, ¿eh?
Nunca he tenido uno de estos.
Tenía que suceder.
Un pequeño recuerdo de casa.
Me recuerda a mi hogar.
Parece que gotea un poco.
Parece que gotea un poco.
Ahhhh. Me recuerda a mi hogar.
¡Solo después de haber talado lo suficiente!
Podría talarlo si tuviera que hacerlo.
¿Sabuesos del Ártico?
Bueno para largas caminatas.
Me recuerda a casa.
Igual debería ponerme unos guantes.
Con esto los mandaremos de cabeza al Yukón.
Al vivir en el norte, te acostumbras al frío.
¿¡A dónde se ha ido!?
No sé cómo mover eso.
¿Qué verá Winona con esto?
La barba está creciendo muy bien.
No pienso echarle eso a mis tortitas.
Qué desastre de espinas...
Ahora a encontrar mantequilla de cacahuete.
¡No sabe a judías!
No vendría mal hurgar un poquillo por ahí, ¿eh?
Ahí arriba hay algo, Luce.
No veas el pifostio cuando se caiga.
Qué dulce es la venganza.
El palo realmente da más sabor.
Podría cocinarlas y quedarían bien.
Incluso después de quitármelo puedo imaginar la textura.
Pues creo que es una buena comida, la verdad.
Un aperitivo bueno y ligero.
Esa abeja no parece tan amistosa.
No está muy contenta con su situación.
Eh, el sitio está mucho mejor así.
Me parece perfecto enseñarles a los gatitos a atacar a las aves nada más verlas.
No sé yo...
Qué lástima.
Los gatitos se lo pasarán bien con eso.
Seguro que a los gatitos les encantaría tener algo para jugar.
Qué desperdicio de buena madera.
Se parece demasiado a una casita para pájaros para mi gusto.
No veo a ninguno escondido por aquí.
Creo que se me está acabando el tiempo.
Lo que mejor se nos da es trabajar con la madera, ¿eh, Luce?
Tienes pinta de querer mimitos, ¿eh?
Pero ¿cómo se puede ser tan bonito?