Palabras de la Constante
Nauseabundo. Todavía debe contener algo de energía malvada.
Tarde o temprano, la libélula morirá de hambre.
Es una belleza extraña.
Este dispositivo patético... hace su trabajo.
Para quienes gustan de lo dramático.
Lo dibujó una mano firme.
Ahora no tiene nada.
Una señal es inútil si no tiene nada que señalar.
Epa, el combustible te cambió.
Es casi como si aún viviera.
Un final lamentable, viejo amigo.
Lo tomaré como un «sí».
Final del recorrido.
¿Recolectas lo que dejo? ¿Te gusta?
Indecente.
Ni sé si quiero lo que hay allí, sé que pasó un tiempo en las fosas nasales de un roedor.
No me extraña que puedan cavar durante horas.
Madriguera profunda, voy por ti.
¡No tengo tiempo para ti!
Qué hogar tan repugnante.
Los sacaron con humo.
Este lugar está infestado de esos monos delincuentes.
Algo anda mal.
Alguien se estuvo entrometiendo.
Qué pintoresco.
Mmm. No sé si lo llamaría un trono.
No me da confianza.
Seguro está lleno de pulgas.
Uf, me hace parecer un marinero raso.
Sería imprudente ingerir esto.
Qué repugnante.
Mis dientes están demasiado viejos para esto.
No parece atractivo.
Ruinas de una antigua reliquia.
Pensaba que todo esto se había destruido hace millones de años.
Al personal lo impulsa la energía de la «luna».
Algo mágico debe suceder, creo.
Qué desperdicio de buen personal.
Qué elegancia infernal.
¡No puedes escapar de mi agarre villano!
¿Qué se supone que debo hacer con estos?
Es un pequeño árbol lunar.
La cueva proporciona refugio de los ojos curiosos de la «luna».
La gema hace aparecer vertientes por arte de magia con los ciclos de la «luna».
Puedo sentir su mirada... vigilante.
La «luna» está llena en el cielo.
La «luna» se retiró por ahora.
La «luna» está menguante.
La «luna» está creciente.
¿Pero es tan elegante como yo?