Palabras de la Constante
Oeste.
Putrefacción y descomposición.
Supongo que servirá.
Polvo eres.
Seco y frágil.
Alimento para los gusanos.
Tiene demasiada agua. Las pobres plantas se ahogarán.
Es caca. Ay.
¿Vale la pena construir esto?
¿Para qué llenar mi estómago si mi corazón sigue vacío?
Fue una buena muerte. Estarás delicioso.
La sangre que quedaba se cocinó.
La maldad cocida sigue siendo maldad.
El fuego la purificó.
El hambre retuerce sus rostros.
Estoy protegida, pero a costa de mi dignidad.
Todo lo que queda de su antiguo ocupante.
La escritura fue borroneada y las palabras olvidadas.
Carbonizada.
Sea lo que sea lo que haya aquí, aún no está muerto.
Debe hervir.
Por fin, comida.
Tan vacía como mi alma.
Es enmarañada, desigual y pútrida.
Quien maíz tiene, maíz quiere.
Este maíz no pudo soportar el calor.
Hay maíz para todo el mundo.
La semilla de la vida, tan pequeña en mi mano.
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
¿Jugamos un juego de vestir, Abigail?
El fuego se apagó.
Un suave resplandor de una suave criatura.
El fuego se apagó.
Por alguna razón, su presencia me tranquiliza.
El fuego se apagó.
¡Mira cómo brilla a la luz del fuego, Abigail!
Me pregunto de qué cabeza habrá caído.
Pobres criaturas. Dormir es solo un escape temporal.
Uno de nosotros acabará en una tumba acuática.
Una construcción de arena desmoronándose. Ni siquiera está decorada.
Fútil.
Quiere arrastrarme a las profundidades heladas del mar.
No puedes esconderte para siempre, cangrejo.
Eres un peón.
¿Me agredes porque intentas llenar tu vacío?