Palabras de la Constante
Ah. El abismo me devuelve la mirada...
Guau, qué ojos tan grandes tienes.
Contemplemos el abismo... juntos.
Sus abrazos casi me hacen olvidar.
Maldecida con siete vidas. Pobre cosita.
La criatura más suave en el mundo más duro.
Tu belleza también se desvanecerá, ¿sabes?
Es tan feliz.
Dichosamente inconsciente de los problemas mortales...
¡Aparta tu pico de mi corazón!
Es mío.
El pobre se está desmoronando.
Tiene un aura de malicia... y de monada.
Ni siquiera sabrá que estuvo viva. Qué suerte.
Agh. Bueno, seré «pirata».
Efímero, como la vida.
El filo te ha condenado a la muerte.
El mejor material para crear lápidas.
La amabilidad engendra más dolor...
Que criatura más triste.
Un alma aplastada por el peso del pasado.
Tiene ansias de poder. Quizás para llenar el vacío dentro.
Su enojo es una careta para ocultar su dolor.
Es muy fuerte. Y yo soy muy débil.
Estamos todos atados a este lugar, de una manera u otra.
Una comida final apropiada.
El mar rechaza sus muertos.
Arde fuerte.
Consumido y acabado.
Todo muere.
Este árbol es espeluznante. Apuesto a que le gusta Halloween.
¡Muy espeluznante!
La obsesión de los mortales con lo material.
Tengo la necesidad de quedarme mirándolo fijo.
Da luz... por ahora.
Arrancamos las flores de sus casas para nuestra propia diversión.
También morirá.
Creo que es más bonito así...
Excelente.
Valdrá mucho más luego de que muera su artista.
Déjala.
Al fin y al cabo, solo nos quedan imágenes.
Ese cuerno no te protegerá.
Vive en un estado constante de temor.
¡La encarnación de la muerte!
Polvo eres.
Este cuerpo no es más que un contenedor vacío.
Deberías quedarte así.
No es más frío que un mundo sin Abigail.
Frío. Caliente. ¿Qué más da?