Palabras de la Constante
Da igual adónde apoye mi cabeza, a la noche me hostigan las pesadillas.
Con Abigail armamos una carpa en el jardín una vez. Fue... divertido.
Tiene ojos, pero nunca llora.
Tamaño suficiente como para llevar un cuerpo... o varias papas.
Un plato tan delicado como la propia vida.
Una espiral, como mi propia vida.
Ahora ya no abrirá los ojos.
No sé si puedo cargarla yo sola...
La vida que contienen es un misterio.
Su crecimiento se atrofia por los límites de la olla.
Tendría que estar desesperada.
¿Qué más me pueden arrebatar?
Seco como un hueso.
Qué regadera tan extraña.
¿Cómo será vivir sin la carga de la inteligencia?
Ah, vivir tan despreocupadamente...
La vida no es justa, ¿verdad?
Duerme profundo.
Es tan grande como el agujero donde estuvo una vez mi corazón.
¿Por qué comer estas cosas tan infantiles?
¿Es tan dulce como para hacerme olvidar la amargura de mi corazón?
Se marchitó un poco por el calor. Eso me gusta.
Tú no das tanto miedo.
Si pudiese convertirme en un carruaje e irme lejos de aquí...
Una semilla. Emocionante.
Algunos fueron creados para sufrir.
Me hace doler los ojos.
Está sangrando.
Púrpura como una... cosa púrpura.
Tal vez ahora pierda menos amigos...
Hemos prolongado nuestra muerte horrible.
El hambre del monstruo nunca cesará.
Un poste. No muy emocionante.
Como la muerte, acecha por todas partes.
No me impresiona la opulencia.
¿Qué horrores han presenciado esos ojos?
Otro recordatorio de la muerte.
No te preocupes. Pronto estarás muerto.
Nunca volverá a dar otra baya.
Está vacío, como mi corazón.
La vida que contienen es un misterio.
Para hacer comida.
Para hacer una cantidad pequeña de comida.
Me la pondré en los ojos cuando me muera.
El dinero no me devolverá a Abigail.
La riqueza no puede comprar la inmortalidad.
Vino de arriba.
Su interior es tan horrible como su exterior.
Está lista.
La vida es una trampa.